martes, 24 de septiembre de 2013

La mariposa

   Cuando el azúcar elaborado en los tallos surge al fondo de las flores, como al fondo de las tazas mal lavadas, -un gran esfuerzo se produce por tierra, de donde las mariposas levantan de golpe su vuelo.
 Pero como cada oruga tuvo la cabeza cegada y dejada negra, y el torso enflaquecido por la verdadera explosión de donde las alas simétricas flamearon, desde entonces la mariposa errática tan sólo se posa al azar de su carrera, o dando esa impresión.
    Fósforo volante, su llama no es contagiosa. Y, además, llega muy tarde y no puede sino comprobar las flores abiertas. No importa: conduciéndose como un lamparero, verifica la provisión de aceite de cada una. Posa en la cumbre de las flores el guiñapo atrofiado que lleva con sigo y venga así su larga humillación amorfa de oruga al pie de los tallos.
    Minúsculo velero de los aires maltratado por el viento como pétalo redundante, vagabundea por el jardín.

(Versión de Alfredo Silva Estrada)

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